domingo, mayo 13, 2007

La perri es racista

Sí. Lo soy. Vivir en un colegio mayor durante tres años no me hizo más tolerante sino todo lo contrario. Añadió a mis prejuicios uno más, uno muy grande, uno de los más grande. El al andalus me da grimita. Que no se arrebaten los andaluces, pero es que, entededme, vivir con unas señoritas pijas andaluzas de esas que se han puesto de largo (sí, hay sitios donde todavía se hace eso) y agitan su melena mientras dicen: ehe, cuanto exo de meno a mi lleuá!!!!!!!!!... pues trauman, trauman...

Cuando entramos en el colegio, el grupo de la novatas se escindió en el minuto uno, por un lado las andaluzas, por otro, las del resto de españa. Así fue, así fue: el nacionalismo no está en cataluña o el país vasco, está en andalucía que, desde mi humilde punto de vista, son los más distintos al resto del país.

Las andaluzas hacían sonar sus taconazos por el pasillo a horas intempestivas, iba siempe hechas un brazo de mar, hablaban a voces y tenían novios engominados. Las direcciones de sus casas eran del tipo: finca la manuela, n-VV, km 1-km. 2045. Tenían apellidos de brandys, ganaderías... llevaban perlas, se hacían un vestido nuevo cada año para la feria, soñaban con casarse, nos daban miedo...

Luego conocí a andaluces normales y nos llevamos bien, pero el trauma, el trauma perdura en mi y es muy difícil de superar. Lo intento a través del aceite de oliva, vinos y tortillitas de camarones (que tengo en un puesto muy elevado en mi lista de mejores inventos del mundo) pero:
-lanzaría un ataque bactereológico sobre la feria de sevilla.
-mandaría a los antidisturbios de alabama a la aldea del rocio la noche en que se salta la berja.
-prohibiría por decreto la semana santa y les quitaría los cirios y pasos para que no se pudisen flagelar...
-Haría desaparecer a un número superior a 1.000 e inferior a un billón de cómicos y palmeros...

Por contra profeso admiración profunda por muchas folclóricas tipo lola flores. Tengo sentimientos encontrados, esquizofrenia paraandalucí, no se qué hacer... hoy me he descubierto haciendo gazpacho ¿qué será lo próximo? ¿me apuntaré a clases de sevillanas? ¿llamaré xoxo a mis amigas?...¿me castigará dios enviándome un novio que me diga 'vete al peo' como a be? Tengo miedo.

15 Comments:

Blogger querida_enemiga said...

Pues mira que a mí me pasa parecido... lo que pasa es que mis abuelos son andaluces. Así que si tus sentimientos son encontrados... imagínate mi conflicto interior.

Hace años me acosté con un andaluz. Y bueno, ese acento es antimorbo total bajo mi punto de vista.

11:01 p. m.  
Blogger Zagloso said...

A mí el colegio mayor me enseñó a odiar a los de Murcia y Ciudad Real. Pero sí que cuando el pijo madrileño y el pijo andaluz coinciden en cosas como Icade se produce un agujero pijo que traga toda neurona que se le aproxime.

Me cago en los polos con la banderita de España, los pantalones de pinza, los naúticos y la gomina.

11:34 p. m.  
Blogger Be said...

Ay, Perri, a mí me encanta que me llame "amó". Y conste que, aunque diga "ojú" y "ni mijita", mi novio de engominado repeinado nada.

4:25 a. m.  
Blogger redronin1b said...

Ay señó que crú!! Cuanto mal ha hecho la tele a la figura del andaluz de a pie...

En cuanto su trastorno señorita Perri, no se preocupe, vd no es racista, es CLASISTA, solo que ha tenido la mala suerte de encontrarse con una variente del pijo iberico denominada "señorito (o señorita en su caso) andaluz". Aun diria mas, de sevillanos y jerezanos pijos (ambas poblaciones poco representativas del andaluz medio y sin embargo las mas tipicamente topicas).

Curiosamente conozco un monton de personajes y personajas como las que vd describe en su articulin, y mas curiosamente aun la inmensa mayoria son madrileñ@s, castellan@s, aragoneses y hasta catalanes... y todas toditas tuvieron su puesta de largo.

Perrilines besos...

9:57 a. m.  
Blogger EmeA said...

Corría el año 1994 ó 1995. Yo estaba vagueando en el exterior de la Facultad entre clase y clase en compañía de mi no-novia cuando pasó por allí una maruja (era frecuente ver marujas y jubilados paseando por la Universidad, ocupandonos los bancos y dando por culo en general) que se detuvo a leer un cartel que había en una pared. Era el anuncio de unas conferencias cobre homosexualidad convocadas por una agrupación vasca de estudiantes

- ¿Pero qué es esto que pone aquí? - nos interpeló la interfecta
- No sé, ¿qué pone?
- ¿Está diciendo que los vascos son maricones? ¡Mentira! ¡Los vascos son muy machos!
- Uh... - intenté mantener la compostura mientras mi acompañante se reía, de momento disimuladamente
- ¿Esto sabes de quién es culpa? ¡De Felipe González y de los andaluces! ¡Que dicen que los vascos son maricones cuando los maricones son ellos!
- Pues no sé...
- Oye, ¿tú no serás andaluz? ¡Porque tienes cara de andaluz!

Afortunadamente, las carcajadas de mi no-novia lograron alejar a la maruja antes de que siguiera con su speech. La muy jodía de vez en cuando aún me lo recuerda...

...y así es como empezó mi trauma con los andaluces. Otro día cuento otro capítulo

10:07 a. m.  
Blogger Tos said...

Te dedico esta foto.

10:33 a. m.  
Blogger Gato said...

Jo, Perri,
Yo soy una andaluza rara, lo admito. Pero como dice Redronin, estás influenciada por una variante andaluza chunga. Dentro de los andaluces está esa casta que es el andaluz gracioso por huevos, que tiene que demostrar que de su tierra nacen los chistes y que su simpatía es irresistible. A los sevillanos se les da especialemente bien.

El resto pueden hablar a un nivel de decibelios bastante tolerable, incluso hablar un correctísimo castellano con acento andaluz.

10:53 a. m.  
Anonymous Edu-im said...

te comprendemos Perri, algunos tb le tenemos bastante manía al acento... eso sí, el gazpacho es uno de los grandes inventos de la humanidad.

lamentablemente pijos los hay por todos lados, con su gomina y sus naúticos. date un paseo un domingo por la mañana por majadahonda...

11:22 a. m.  
Blogger Merisuan said...

Los pijos siempre dan un poquito (o muuucha) grima, lo que pasa es que en el sur (véase Sevilla, Cádiz, y esas tierras) además de glamourosas, tienen que demostrar que tienen "musho jarte", lo que se valora en el volumen de la risa, la cantidad de perlas, pulseras y alpargatas, y demás detalles fundamentales para toda señorita del sur.
Yo soy de San Fernando, y aún sufro arcadas cuando tengo que escuchar a alguna.
Como bien han dicho, eso no es racismo, yo lo llamaría vergüenza ajena, sentido común... no sé.

11:25 a. m.  
Anonymous ded said...

A qué te crees que me refiero cuando hablo de coger la sierra!!!! Jajajajajaja

1:58 p. m.  
Blogger Perlita de Huelga said...

Pues será que yo sólo he conocido andaluces pobre, en un 90 por ciento de Granada, y me parecen todos la leche. Granda es la ciudad más bonita del mundo (tampoco es que conozca muchas, pero buneo).
Coincido con nosequién con lo que a ti te pasa es que te mloestan por un concepto de clase. Que aquí tenemos mallorquinas con perlas, con fincas y caballos, con MBA's en Londres y padres doctores del Rey y family.
Y encima las muy zorras te dicen que los peninsulares vinimos a la Isla a bajar el nivel cultural insular. Como que leyeran a Nietzsche, notejode.

7:57 p. m.  
Blogger _Xisca_ said...

Esto más que racismo o clasismo, es un trauma: a mí me pasaba con las pijas de pueblo del interior mallorquín, que curiosamente son muy parecidas a esas señoritas andaluzas; esta clase de gente mira lo que tienes, no de dónde eres ni mucho menos lo que sabes, que ellos saber, poco.

Y ni el problema es el dinero, me he encontrado con gente -vale, poca- muy rica que no hace distinciones y con mucho nuevo rico que sin tener tanto, se cree con derecho a despreciar a los demás por tener una casa o un coche o un enchufe más, cuando los que no valen nada son ellos.

Además, mi novio es ese granadino al que no le gusta nada que se llame "Al-Andalus" a su provincia, pero tampoco le gustan los señoritos andaluces o neoliberales en general, que se refieren despectivamente a Andalucía con esa denominación, me temo que tiene que ver con eso.

Lo que es a mí tanto él como Granada me gustan mucho, y me he encontrado pocos andaluces que me hayan molestado, la verdad; tantos como de cualquier otra provincia.

Mi trauma es con los "estrangers" -los guiris...que nivel cultural en El Arenal- y no con los "forasters", a los que siempre he llamado "castellans" que será inexacto pero nunca malintencionado, y que en general, siempre me han tratado bien, mejor que algunos de "los míos" de hecho...

4:15 a. m.  
Blogger Paula said...

Pues mira, yo soy andaluza y me da un poco de coraje que se generalice de esa forma, la verdad.
Creo que pijos hay en todas partes y son igual de chungos. En todos lados se cuecen habas. Y precisamente porque hacen diferencias entre ellos y las otras personas son tan chungos los pijos. Porque ellos son guays (o lo pretenden) y los demás no.
Es más, creo que Andalucía es un tierra que aporta mucho a la gente que la visita.
Creo que aún hay muchos tópicos e ideas preconcebidas sobre los andaluces (véase vagos, graciosillos, catetos, etc.) que es necesario que vayamos superando entre todos.
No tengo una sola amiga de mi tierra que viva ni en un cortijo ni que tenga apellido de bodega...
Pero bueno, cada una se limita lo que quiere en sus relaciones sociales, aunque es una pena.
Y, sin querer meter el dedo en la llaga... ¿no sería que estabas en alguna residencia o colegio mayor para pijas... para gente con pasta...?
Ah, y yo sé de alguno q mi acento le pone muchísimo, para gustos...
Sin mosquearse, illa ;)

9:57 p. m.  
Blogger Mavermo... Los girasoles ciegos said...

Pues la verdad, yo también soy del sur y a los pijos vengan de donde vengan no los soporto. Soy de Murcia, de un pueblo, para más inri, de Blanca, por si interesa. Hay quien me trata de cateto, todo es posible, también hay quien me trata de provinciano que no sabe hablar ya que con mi marcado acento murciano omito muchas consonante finales y algunas intervocálicas... Pero sinceramente, muy orgulloso estoy de ser murciano y de mi acento, por muy de campo que pueda parecer. Eso sí, no soporto a los pijitos, "sobraos" madrileños que porque son de la Villa y Corte de Madrid se creen personas que están por encima de todo el mundo; y sí, realmente lo están en chulería y prepotencia y, en muchas ocasiones, son ellos precisamente los que cometen los errores más garrafales con el idioma, que a todos nos chirrían en los oidos expresiones tan "correctas" (por capitalinas) como "A María la dije" y lindezas por el estilo, que si bien no se dicen chillando, no por ello hacen menos daño al buen gusto y las buenas maneras.

Sería bueno también echar un vistazo a los orígenes un nutrido porcentaje de madrileños, y a poco que lo hagamos, nos daremos sobrada cuenta de que el madrileño de pro y que puede alardear de "pureza de sangre" es una especie, por fortuna, en peligro de extinción. Que la gran mayoría llevan sangre provinciana y en muchas ocasiones no sólo provinciana, sino también de paletos de pueblo.

No os pongais tanto como adalid de modernidad ni de sabiduría, porque a poco que saqueis a pasear vuestro poder de observación vereis en vuestras calles a muchos madrileños garrulos y malhablados, y lo que es más, en la misma proporción que los podeis ver en el resto de ciudades españolas.

3:22 a. m.  
Blogger Laura said...

Queridos todos, el texto me ha parecido simpático, fresco. La autora tiene una gran capacidad para compensar lo que en un principio es una crítica dura, una declaración firme de la manía que unas chicas le reafirmaron, porque despierta estaba ya hace tiempo, hacia las gentes de una gran parte de la sociedad española.

Pero, no puedo dejar de transmitir la sensación que me ha dejado a su término. Seguro que la perri no escribió esto, bajo cuyo título ya empieza curándose en salud, sin una intención de provocar polémica. Por eso, y teniendo clara esta premisa, entro al trapo.

Para todos los perris que andamos por ahí enjuiciando atrevidamente a lo que nos sale al paso, encuentro muchísimo más interesante el que seamos capaces de mirar dentro de las personas, el que nos enriquezcamos buscando los porqués de las diferentes conductas, el que no reduzcamos la diversidad a meros tópicos dañinos.

Si no hacemos esto, no lograremos cambiar absolutamente nada. Las diferencias entre nosotros se radicalizarán cada vez más y con ellas los roles con los que nos identificamos, de los que en ocasiones nos defendemos y que en ocasiones ensalzamos.

Mi experiencia personal está salpicada de tertulias con gentes con y sin conciencia de clases, incritas todas ellas en diferentes estratos con cuyas gentes se sentían más o menos identificados. En todas estas tertulias he aprendido cosas bonitas, curiosas, interesantes y he conocido a gente que a priori bien podría haber evitado por prejuicios que, sé yo mejor que nadie, no habrían hecho más que empobrecerme.

Bueno, espero con esto que escribo no levantar ninguna postilla ni resultar excesivamente tendenciosa.

Soy andaluza desde antes de nacer y no por ello la defiendo. Sólo llamo a la cordura en este pequeño foro.

Un saludo cordial,

Laura

5:49 p. m.  

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