jueves, septiembre 08, 2005

Anestesiada

¿por qué tengo que aguantar tu aliento fétido cada día? ¿por qué tengo que aspirar ese aroma a mono muerto desde hace trece siglos en las alcantarilla de kiev? ¿por qué no puedo decirte a la cara que eres lo peor?¿por qué no puedo gritarte: ¡lávate los dientes cabrón! sin ser una borde y una 'malqueda'? ¿no eres tú más borde, más intolerante más hijojander por no lavarte la boca desde que hiciste la comunión y martirizarme con ese anestésico natural? ¿por qué tengo que aguantar esto en silencio como unas hemorroides (si fuesen olor fijo que olían como tu boca) y tú, que me torturas, puedes seguir con tu vida?

Por dios, te lo suplico... lávate los dientes ¡lávatelos!... no cuesta nada:
-desenroscar un tubo blanco que se vende en supermercados y pone: dentífrico..
-apretar el tubo por su parte más estrecha hasta que por el cilindro superior salga la pasta...
-colocar un poco de pasta sobre un cepillo especial para dientes que se llama cepillo de dientes
-llevar el cepillo hasta los dientes, poner la pasta en contaco con ellos y masajear TODOS describiendo círculos (tanto por la parte anterior como posterior de los dientes)
-repetir varias veces, escupiendo la espuma y aclarando la boca con agua
-limpiar la lengua con el cepillo por la parte de las cerdas (sí, la lengua,,, marrano,,, que te veo las papilas gustativas a tres metros)
-colutorio opcional...

...gracias

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Vaya, vaya... Esta historia me da tanto escalofrío que hoy me va a salir la mayor náusea-tos cuando me meta el cepillo hasta la campanilla.

2:07 p. m.  

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