lunes, febrero 07, 2005

traumas tv

A mi deberían ponerme un audímetro (por cierto, que alguien me escriba si conoce a otra persona que tenga uno---yo creo que son pura leyenda urbana---) por toda la tv que veo. Y como veo tanta, me estoy dando cuendo de que la decadencia de la sociedad española es irreversible. El momento que marcó un punto sin retorno: el anuncio de la nueva merienda de bimbo. Se trata de dos rebanadas de pan bimbo sin corteza (ya se sabe: comerse la corteza y ser piedrolari producen los mismos efectos: te hacen parecer duro, uncool, ancestral y no deja indiferente) untadas con nocilla. Ya está. Esa es la nueva apuesta de bimbo para revolucionar el mercado de la merienda infantil. Por supueto el bocatadenocilla está envasado en un papel de plástico tipo mantel de cuadros de la abuela 'miraquesanoteesesto'.
El caso es que estoy segura de que hay gente que lo compra. Gente que paga por dos rebanadas de pan bimbo untadas en nocilla para no tener que hacerlos ellos mismos.¿Pero hasta donde vamos a llegar!... la conferencia episcopal debería preocuparse por la merienda de bimbo y no por los matrimonios gays y los condones. La verdadera depravación de nuestra sociedad está en ese sandwich... porque el futuro de una generación se puede predecir según su merienda. ¿Recordais esos bocadillos de jamon york o chorizo monstruosos que nos obligaban a tragar? ¿y esas piezas de fruta tipo plátano que osaban intentaban hacernos comer después? También estaba la versión nocilla en pan, pan... que a mi, personalmente, nunca me han dado pero que ya en mi generación era lo que lo movía. Yo me iba al parque con mi bocata de jamón york y pensaba que mis padres eran unos nazis castradores que volcaban sus frustraciones por una infancia sin chuches humillándome con semejante castigo gastronómico uncool. Mientras los guays, esas niñas que tenían todas las mansiones de la barbie (otro trauma al que tendré que dedicarle otro post) se comían su superbocadillo de nocilla. "Eso no alimenta nada", decía mi madre. Con ella precisamente tengo que comentar la merienda bimbo con la que pretenden alimentar a las nuevas generaciones. ¿Es que los padres 'chachainternaadosado' no tienen tiempo ni para untar nocilla en una barra de pan?¿Es que no saben que el amor de 'cómetelo ahora mismo y no me toques las narices que estoy harta de prepararte el bocadillo' también alimenta? ¿Qué coño de amor hay en dos rebanadas untadas por una maquina junto a otras tres millones? ¡Si hasta en el bollicao hay más amor!.... ¡y no llevan cortezas.... vamos a criar a una pandilla de inútiles!

2 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola Perri, soy Be.
Estoy de acuerdo. Ya no se ven esos bocadillos enormes, envueltos en papel albal, precariamente sujetos por niños con manoplas, comiendo con el pasamontañas (mi abuela lo llamaba "verdugo", que horror!!!) bajado lo suficiente para dejar pasar el megabocata de chorizo... Qué gran pérdida para el amor maternal verdadero (el que hace sufrir).
La decadencia empezó ya con las meriendas de oscar mayer, "pack" completo con crakers, trocitos de pavo, queso y, en la gama alta, chocolatina y brik de zumo. Una niña que merienda así cada día se apunta a pilates antes de cumplir los 12. Y si es niño, metrosexual, claro.

4:13 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

coooooool
brillantes y geniales tus tres primeras líneas de hoy. Las siguientes prometían aún más, pero para qué escuchar pudiendo hablar. La cosa es que quería perder mi virginidad en esto de los blogs, y a fe que lo intenté en el del vecino, pero mis conocimientos acerca de Federico Krutwig Sagredo distan de ser sólidos. En cambio, la afirmación "Barandiaran era atopologo no politico" me resulta cuando menos discutible, pero no quise hacer sangre. La cosa es que creía que esto de los blogs era cosa de listos hasta que un pajarito me dijo que tú tenías uno. Pues eso, que felicidades, y recordarte que hay jugadores de basket que juegan partidos excelentes sin que sus estadísticas lo revelen, que los números, como los centímetros, no lo son todo, y que cero comentarios tras cada parrafada son sólo eso, un número. Suerte.

4:15 a. m.  

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